jueves, 10 de diciembre de 2009

La Ironia de lo Ironico

LA IRONIA DE LO IRONICO


Por: Jorge Alberto Palma C. (Fabula)


En el zoológico todo es algarabía ya que una nueva especie se ha adherido de manera triunfal al ruedo y en donde otros sujetos se preparan para abandonar el nicho. Mientras que otros, unos ya en peligro de extinción, acompañan a muchos, que recién llegan, en espera de disfrutar de lo que todavía queda del suculento manjar de la fiesta anterior. De lo que otrora fuera, un hogar no tan complicado y anárquico como el que se presenta después que el León, decidió intervenir en la pasividad del adorado nicho de: Pandas, Lobos, Tigres, Pumas, Ratas y Ratones, Sapos, Víboras, Camaleones, Buitres, Zopilotes, Búhos; y sin faltar, por supuesto, el altivo, perfumado, orgulloso y Diplomático Pavo Real.

El Sapo hace su entrada triunfal acompañado del siempre fiel y sempiterno adulador y cómplice en sus maldades, el Camaleón .Para esa ocasión viste su más lucido vestuario con su saco tipo pingüino todo de negro. En el ambiente se escuchan risas y risas, acompañadas de aplausos. Gracias, muchas gracias, expresa de forma altiva. Mientras tanto, el Camaleón le rinde pleitesía y le hace ademanes de abrirle el paso entre los asistentes al acto.

El Camaleón acompañado de la Víbora lee el orden del día y manda a que todos escuchen con atención, el punto número uno del acto anterior, y ordena, a que se atengan a las consecuencias si se doblegan ante las presiones de otras especies que no son de esta fauna. Están informados, sentencia el camaleón, asumiendo, una actitud reverencial.

En el Zoológico se debate si se readmite de nuevo la presencia del insolente Puma, quien con sus argucias y nobleza ha tratado de implementar nuevas formas de vida en la Fauna, en desmedro de los privilegios de muchas de las especies que han convivido siempre de manera armónica y pasiva.
En plena reunión y con el debate abierto, el Panda, Dice: De acuerdo a nuestra Ley Magna: ¡Bajo ninguna circunstancia podemos permitir el regreso del Puma!. Si lo hacen todos serán castigados. No podrán participar en la repartición del próximo manjar. ¡Están advertidos!. Sentenció, de manera elegante y prepotente, ya que es considerado entre sus compañeros de diferentes especies, como un docto en la hermenéutica jurídica.

¡Yo se los había advertido! Susurró la Víbora. El Tigre nos había manifestado que aceptar el regreso del Puma, significaba, que las otras especies nos perdieran el respeto y que nuestro hábitat se convirtiera en un completo manicomio. ¡Por todo ello, yo, apoyo en todo al docto, conspicuo, hermano y compañero del alma. Mi queridísimo Panda! Dijo la Víbora, con voz melancólica y chillona.

El Búho con su arrogancia que es característica en su especie, con su mirada fija expresó: ¡hay que mantener la disciplina y el honor de nuestros coterráneos¡. No es posible, que el Buitre carroñero se quiera aprovechar de nuestra debilidad y se quede con todo nuestro laberinto. Eso no lo permitiremos, bajo ninguna condición, espectó.

Mientras tanto, la Rata convertida en asesor de asesores, estuvo atenta para inquirir ante cualquier equivocación. Mi sapiencia y mi alto coeficiente intelectual me hace pensar que esto no es más que pura técnica jurídica y no hay que aplicar la hermenéutica ya que por antonomasia el Puma es felino igual que el Tigre. ¡Simplemente hay que verlos…ambos son especies muy astutas y a cualquiera pueden engañar! Aseveró la Rata, asumiendo poces doctorales ante sus conspicuos colegas.

Aunque en otros zoológicos se reúnen otras especies para condenarnos por nuestra actitud, nosotros seguiremos firmes hasta el final. Espectó el altivo y vanidoso, Pavo Real. ¡No importa que nos aíslen. ¡No. No, importa que todos estén contra nosotros! Primero el honor, Dios, Patria y Lealtad. Aseveró el Pavo. Aplausos, Aplausos y Aplausos, dieron todos al unísono.

Finalmente el Iracundo Ratón fue el más feliz, de nuevo, saltó de su madriguera y acompañado del feroz León, volvió a tomar el control de la Fauna que a ratos parecía se le escapaba.

Mientras tanto, el Puma, preocupado y un poco confundido, espera impaciente, que sus nuevos amigos le brinden un albergue en donde morará hasta que el León le permita su regreso a su hábitat natural. Ya que próximamente, el Feroz, Lobo, pretenderá entrar con su pata en firme a hacerse cargo del desorden y desolación en que ha quedado el Zoológico, después de la abrupta intervención del León y el Tigre, con la finalidad de desplazar de sus dominios al noble Puma.


Tegucigalpa, 7 de diciembre, 2009.

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